COMUNIDAD DE REGANTES DE LA LAGUNA

NUESTRA HISTORIA

La historia de la Comunidad de Regantes de La Laguna está profundamente ligada al desarrollo agrícola de la comarca y al uso tradicional del agua para el riego, así como al legado histórico y patrimonial de la Hacienda La Laguna. Sus orígenes se remontan al año 1147, cuando el Rey Alfonso VII otorgó un Real Privilegio que reconocía el derecho al uso de las aguas del Río Torres, privilegio que fue confirmado en 1450 mediante una Real Cédula específica para la finca de La Laguna.

 

En 1641, la Compañía de Jesús adquirió la Hacienda La Laguna, una extensa propiedad de unas 3.000 fanegas, y emprendió una profunda transformación agrícola del terreno baldío, convirtiéndolo en tierras de cultivo y de riego. Esta intervención sentó las bases del sistema hidráulico que evolucionaría con el tiempo. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767 por orden del rey Carlos III, la Hacienda pasó a la Casa Ducal de Alba, aunque sin grandes cambios en su explotación. En el siglo XIX, en el contexto de la desamortización de Mendizábal, la finca fue adquirida por la familia Collado, titulares de los Marquesados de La Laguna y Montalbo, quienes impulsaron una modernización decisiva. Fue entonces cuando el ingeniero polaco Tomasz Franciszek Ksawery Bartmanski diseñó una ambiciosa plantación de 100.000 olivos, junto con una infraestructura de molturación que incluía una bodega y tres molinos aceiteros hidráulicos, además de un moderno sistema de irrigación que configuró el perfil actual de la Laguna Grande y su red de canales.

Estas aguas se destinaban tanto al riego directo de las parcelas como a su almacenamiento en el Pantano de La Laguna Grande, desde donde se distribuían mediante presas y más de diez kilómetros de canales conocidos como caces. La Hacienda alcanzó su máximo esplendor arquitectónico entre los siglos XIX y XX, con un conjunto organizado en torno a cinco patios y numerosos edificios auxiliares, formando una unidad socioeconómica y espacial de gran valor histórico, artístico y etnológico en el Alto Guadalquivir.

En 1952, los propietarios de la Hacienda constituyeron una primera comunidad de regantes, y en 1959 se formalizó la actual Comunidad de Regantes de La Laguna en Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, a la que se transfirieron por parte de sus fundadores y propietarios del olivar de La Laguna todos los derechos históricos de riego y todos los activos hidráulicos. La actual comunidad ocupa el espacio agrícola que en el pasado formó parte del conjunto de inmuebles de la Hacienda, aunque el desarrollo reciente ha fragmentado sus usos en parcelas catastrales diferenciadas, principalmente agrícolas y residenciales.

 

Tras la segmentación del olivar de La Laguna por parte del marquesado en el siglo XX, la Hacienda sufrió un proceso de decadencia, hasta su abandono y expolio en 1989. El deterioro se frenó en 1992 con la creación del Consorcio Hacienda La Laguna en Baeza, que adquirió la mayoría de los edificios principales y promovió la rehabilitación del conjunto, incluyendo la creación de un Hotel Rural, un Museo del Aceite y la Escuela Regional de Hostelería.

Elementos como la Laguna Grande, las casas de jornaleros, la Fuente Nueva y el Puente de Piedra, construidos en el siglo XIX como accesos simbólicos a la Hacienda, conforman un conjunto monumental que, aunque disperso en el paisaje, conserva su unidad histórica y funcional. La Laguna Grande, con una superficiede 23 hectáreas, ha sido tradicionalmente el núcleo del sistema de riego, delimitada por diques de tierra y muros de mampostería.

Actualmente, tras la ejecución del proyecto de Rehabilitación del Olivar de la Comunidad de Regantes durante los años 2022 y 2023, la Laguna Grande ha dejado de tener un uso agrícola, manteniendo su valor como Paraje Natural destinado a fines medioambientales.

Desde su formalización, la Comunidad de Regantes de La Laguna ha evolucionado, adaptándose a los cambios técnicos y normativos. Los estatutos actualmente vigentes fueron aprobados el 11 de diciembre de 2019, consolidando su papel como heredera de una tradición hidráulica y agrícola que se remonta a más de ocho siglos.